Abel Pintos enamoro en la cuarta luna de Cosquin

Abel Pintos enamoro en la cuarta luna de Cosquin

Abel Pintos cerró, bajo el agua, la luna de “Magia y euforia” de la 59º edición del Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en una noche con casi 9 mil entradas vendidas en la Plaza Próspero Molina.

Como siempre, el Ballet oficial Camin abrió la ceremonia con el “Himno a Cosquín”, que sirvió para que el público se preparara para los increíbles espectáculos que estaban por venir.

Oscar Murillo y Mabel Pimentel fueron homenajeados por el Ballet Brandsen, que Murillo había dirigido, y presentaron un emotivo número de baile, tras lo cual el artista comentó a Cadena 3: “A los 82 años, cuando ya no bailaba, hoy volví a bailar. El corazón se me sale pero soy feliz porque amo la danza y amo este lugar”.

Los ganadores del pre Cosquín en la categoría “Pareja de baile tradicional” Jaqueline Saucedo y Germán Moreno demostraron ser merecedores de ese honor, como también lo hizo el grupo sanjuanino La Huella, que había ganado en la categoría “Conjunto de Malambo”.

Leandro Lovato se subió al escenario Atahualpa Yupanqui con un estilo entre clásico y moderno, con un atuendo que dejaba ver sus brazos tatuados bajo la camisa arremangada, y encantó al público con su violín y su energía.

Patricia Gómez, que cumplió 35 años en el Festival, en el que se presentó por primera vez con solo 5 años, cantó temas de su album “Jaaukanigas”, que significa “gente del agua”.

“Es la primera vez que la comisión me contrata para presentar mi propuesta, ya estuve cuando gané el pre Cosquín y en 2009, con la delegación de Santa Fe”, dijo Gomez.

En el espacio “Postales de Provincia”, la delegación de Tierra del Fuego contó con la presencia de Ushuaia 4', la Sinfónica Kayén, el Ballet de la Antártida y veteranos de Malvinas.

La de Santiago del Estero, por su parte, presentó un una performance titulada “Santiago, corazón de bombo”, que contó con más de 200 de esos instrumentos, 46 bailarines y 12 músicos, entre los que brilló Peteco Carabajal.

Nahuel Pennisi cantó “Los hermanos”, “Chacarera de las piedras”, “Soy feliz” y “Balderrama”, además de otros éxitos de su repertorio propio y del cancionero popular argentino, y se ganó el aplauso de todos.

La resonante armónica de Fabricio Rodríguez tomó al público por sorpresa, como así sus versiones del Himno Nacional y de “Pájaro campana”, que pusieron a la gente de pie.

“Tocar acá para cualquier artista es muy importante”, confesó luego del show Rodríguez y agregó, acerca de su repertorio, que tiene al tiempo como tema recurrente : “Es lo más importante que tenemos los seres humanos. ‘Si mañana no fuera tanto tiempo’ es un gran tema de Bob Dylan y decidí traducirlo  y ponerlo en el disco.

El grupo Ceibo, originario de Cosquín, se mostró confiado de jugar de local y repasó grandes éxitos como “Soltero y borracho”, “Luna cautiva”, “Juan de la calle” y “Chacarera del rancho”.

Gabriel Romero, uno de los integrantes de Ceibo, había adelantado a Cadena 3: “Cantar en el patio de nuestra casa es un honor y una responsabilidad muy grande”, y señaló que estaban con “muchas ganas” de presentarse.

Además, indicó: “Esas mismas ganas que se lleva a todo el país y afuera las tenemos hoy para plasmarlas arriba del escenario”.

Facundo Toro se unió al conjunto Maité con canciones de su disco “Peregrinos”, y narraron que la canción principal “encerraba ese peregrinar incansable del cantor popular, de recorrer kilómetros y kilómetros persiguiendo sus sueños”.

“Estamos felices, nerviosos, eufóricos. Es una sensación de mezcla de cosas”, comentaron desde el conjunto.

Finalmente, minutos después de las 2, Abel Pintos puso a todos a corear “Cómo te extraño” y “Aquí te espero”.

Durante la presentación del bahiense comenzó a caer una leve llovizna, que pronto se transformó en diluvio, pero ni el público ni el cantante dejaron que eso cortara la fiesta.

“Pájaro cantor”, “El beso”, “Cien años” y “Oncemil”, fueron de los temas más coreados por la gente, que, entre pilotos y paraguas, nunca dejó de aplaudir y bailar mientras que Pintos también bailó, empapado por la lluvia pero sin dejar de sonreír.

El músico se dirigió al público con palabras de agradecimiento: “Siempre se siente como si fuera la primera vez y eso es gracias a ustedes porque la leyenda del Festival tiene que ver con las cosas que pasaron sobre el escenario, pero sobre todo tiene que ver con que ustedes y muchas generaciones anteriores brindaron siempre su apoyo e hicieron de este el festival probablemente más grande del folclore en Argentina”

“Entonces uno se sube a este escenario y se siente así sin importar cuantas veces haya venido. Como aquella primera vez hace 21 años les doy las gracias con toda mi alma por permitirme estar acá compartiendo esta fiesta con todos ustedes”, finalizó.

El show se extendió hasta pasadas las 3, entre el aguacero, las zambas y chacareras, el baile y los aplausos, con mucha emoción.

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