Cosquín le brindó un tributo a Mercedes Sosa en su primera luna

Cosquín le brindó un tributo a Mercedes Sosa en su primera luna

En el año en que se cumplirá una década de su partida (en octubre) y en estos tiempos donde ellas pelean por la palabra y el lugar que merecen, sin dudas un gran gesto fue comenzar la 59ª edición del gran encuentro de la música popular argentina con este homenaje titulado “Traigo un pueblo en mi voz”, que reunió a cantores y cantoras en partes iguales, los que la conocieron y la acompañaron y también algunos de los que continúan su legado en este tiempo.      

Allí estaban los amigos y compañeros de ruta más entrañables de Mercedes: León Gieco, Víctor Heredia, Teresa Parodi, Liliana Herrero, Peteco Carabajal , Julia Zenko y “Popi” Spatocco en la dirección musical, comandando un orquesta de cuerdas y un coro integrados por más de 140 músicos en escena. ¿Quién dijo que todo está perdido si semejantes artistas pueden reunirse sobre el Atahualpa Yupanqui dejando cualquier atisbo de ego de lado para honrar la vida artística de su amiga tan querida generosa?

Las voces de Heredia y Zenko (acompañada por el pañuelo verde) sumadas a las de “La Bruja” Salguero y Nahuel Pennisi para entonar en el arranque justamente Yo vengo a ofrecer mi corazón fue una perfecta síntesis en ese sentido. No será tan fácil, pero no todo está perdido, fue la idea que comenzó a sobrevolar en el aire. Y lo ratificó Parodi en la conferencia posterior: "Teníamos un nudo en la garganta, pero nos sostuvimos entre todos los que estábamos en el escenario. Mercedes también estuvo entre nosotros".

“Negrita, acá estamos los hijos de tu amor, celebrándote”, fueron las primeras palabras a cargo de Víctor Heredia tras el tema del comienzo y con imágenes (algunas inéditas) de la homenajeada en las pantallas, para darle paso al segundo “cuarteto” de la noche: Peteco y Liliana, acompañados por Nadia Larcher y Bruno Arias, quienes entonaron Los Hermanos, de Yupanqui, y Las manos de mi madre, del santiagueño.

Luego de algunos desperfectos de sonido llegó el último grupo de cuatro, encabezado por León y Teresa. A ellos se le sumaron la mendocina Mónica Abraham y el único cordobés, José Luis Aguirre, visiblemente emocionado. Sonaron Como la cigarra y Esa musiquita y la plaza comenzó a entrar en calor para lo que vendría después: las seis mujeres entonando Alfonsina y el mar y Gracias a la vida y luego todos hermanados en el himno Solo le pido a Dios. Para el final quedarían Inconsciente colectivo, para traer un rato también el aura de Charly García y Sube, con la plaza de pie cantando y preparando la ovación.

En el medio también sonaron Todo cambia, Razón de vivir, Si llega a ser tucumana y la emocionante Cuando tenga la tierra, aquella que honra al obrero y al campesino para rematar con el "cantaré, cantaré" que conmovió hasta el que pretendía mirar para el otro lado. Una canción necesaria y siempre vigente.

 

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