Victor Heredia y Lerner en la sexta noche de Jesús Maria


Victor Heredia y Lerner en la sexta noche de Jesús Maria

Durante la sexta noche, el Festival de Doma y Folklore hizo su primera pausa, no sólo por la programación sino por la afluencia de público, sensiblemente inferior a las noches precedentes.

Y pudo verse una notable merma de jóvenes en la noche de Lerner, Victor Heredia y el homenaje a Mujeres Argentinas. Las tribunas se poblaron de familias y de gente mayor. Y eso que la temperatura dentro del anfiteatro estuvo agradabilísima.

El campeonato de jineteada arrancaba con la infausta noticia de que habían tenido que sacrificar al reservado El Pampero que acusó una contusión cerebral por un cabezazo contra el palenque tres. La fiscal Fabiana Pochettino ordenó a Policía Judicial una necropsia completa y pericias químicas para descartar cualquier otra causa.

Pero siguiendo la lógica del show must go on, hubo mínimas referencias al hecho y todo lo programado continuó, según decía la grilla. El campeonato empieza a ponerse entretenido y a perfilar a posibles aspirantes al título.

Como es de esperar, los jinetes vienen acusando el trajín de seis noches arriba de caballos que los quintuplican en peso y doblan en tamaño.

A las 22.10, subió para hacer sus 50 en vuelo Víctor Heredia, ausente desde hace varias ediciones acá. Ojos de cielo fue el tema de apertura, uno de los tantos ya que trascendió su figura y que son parte del aire.

La pista con Mercedes Sosa en monumental duo para Razón de vivir, le hizo acordar a Jesús María que alguna vez hubo artistas con corazón de poeta y sensibilidad humana extrema. El nombre de Víctor Heredia está escrito entre ellos.

La nómina de invitados fue lo más interesante de lo que siguió después. Bruno Arias se sumó para Taki Ongoy II y Marcela Morelo en una curiosa versión de La cigarra de la María Elena Walsh. También lo hizo  Nahuel Pennisi para Ahora, coraje. Muchos ya sabían que después la lista cerraría con Lerner para Bailando con tu sombra porque lo habían estado ensayando durante la tarde durante la prueba de sonido. 

Haber estado para ese momento fue un privilegio, sin importar si a esa hora los espectadores fueron los que fueron.

Sobreviviendo, ya un himno de resistencia, marcó otro punto alto de su presentación. El objetivo de conmemorar 35 años de Todavía cantamoscumplió la meta de recordarnos cuánta agua pasó por el río de nuestra historia.

Y el final, con esa canción, junto a todos sus invitados e imágenes de madres de plaza de mayo de fondo fue una declaración de principios, sin necesidad de tener que explicar nada.

Después vendría el homenaje a los 50 años de Mujeres
Argentinas, en manos de Bruja Salguero y Facundo Ramírez (hijo del enorme Ariel Ramírez). Más una puesta teatral que festivalera, pero l
 
a noche -con seis mil entradas vendidas- se prestaba para eso. Bien arreglado, bien tocado y bien cantado. Clásicos como Alfonsina y el mar, Dorotea, la cautiva, o Juana Azurduysonaron sin fisuras. Sobresaliente.

A la una, después de la despedida del entrevero de tropillas, fue el momento que hiciese su performance Alejandro Lerner. En conferencia de prensa dijo que hacía muchos años que soñaba con la posibilidad de ser invitado a esta fiesta y agradeció a la comisión por haberse animado a programar a un artista multiestilos como él.

Su set arrancó con Algo de mí en tu corazón convertido en un potente rock. Lo curioso con Lerner es que, a medida en que va haciendo transcurrir su repertorio, uno se vadando cuenta de la cantidad de hitos que tuvo su carrera de Lerner, tanto en temas que cantó él o que cedió a otros artistas o que fueron cortinas de novelas y programas de televisión. 

El desfile de esa trayectoria se pudo ver en temas como Mira hacia tu alrededor o Hay algo que te quiero decir, que fueron coreados por todo el estadio

En medio de su set, Lerner le devolvió el convite a Víctor Heredia y lo sumó para cantar Todo a pulmón. 35 años después sigue sonando esperanzador.

Antes de presentar Nena neurótica y rockear un buen rato, con un riff que parecía Susy Cadillac de Pappo, explicó que el rock and roll también es otra forma de folklore. A esa altura, cualquier justificación era válida.

También aprovechó la presencia de Nahuel Penissi para proponerle un dúo de la melosa No hace falta decir. “Esto es patria, señores. Nahuel Pennisi, talento nacional”, definió Lerner, antes de despedirlo.

Tren del cielo, que uno reconoce en la voz de Soledad, pero cuya autoría es de Lerner, también sonó en la sexta noche y quedó claro que ya no es de él o que es difícil despegarlo de la de Arequito.

Amarte así, Después de tí, o Volver a empezar (ya en el bis) pusieron romántico a un público que se concentró principalmente en las plateas y en las tribunas al lado del escenario.

A las 2.30 se acabó la magia de Lerner y volvió a llover. La noche estaba completa, pese a que la propuesta no recibió el espaldarazo que esperaba la organización.

 

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